lunes, 17 de julio de 2017

RECORDAR A MIGUEL ANGEL BLANCO, O LA INDECENTE EXHIBICIÓN DE LA HIPOCRESÍA


Quienes están moralmente huecos nos obligan a sufrir eternamente por los que consideran suyos, mientras humillan a las vÍctimas de las que son responsables.
Nos han impuesto la solidaridad con Miguel Ángel Blanco, todo el país, de izquierdas y de derechas, unido por su asesinato de nuevo tras 20 años. Forzados por la opinión pública a asistir a los actos en su nombre… porque solo en su nombre se hacía el acto.
no eran actos en memoria de cualquier asesinado por el franquismo, ni de cualquier asesinado por los GAL, ni de cualquier asesinado por los diferentes grupos terroristas fascistas ya en democracia, ni de cualquier asesinado por los cuerpos y fuerzas del Estado en la transición… y si nos salimos de ahí ni en memoria de cualquier mujer asesinada por su pareja, ni homosexual asesinado por neonazis…. no de nadie más que los que comulgaban con sus ideas.
Solo él, Miguel Ángel Blanco, este hombre ¿hizo algo más que el resto de asesinados? Morir. No, el resto lo hizo la sociedad, la sociedad se solidarizó con él, toda la sociedad salió a la calle a llorar en su nombre, a pedir por él, sin cuestiones políticas de por medio, sin críticas a la acción del gobierno que siempre ayudó a mantener la violencia por no querer afrontar ETA como un problema político, pero a pesar de todo lo que se puede hurgar en la herida la gente se unió contra la muerte de una persona inocente.
Pero ¿y ellos?, y los que si gozaron de la solidaridad de la sociedad, que la utilizaron como apoyo a su ideología… Esta gente que hace concentraciones propias y partidistas en memoria de un asesinado, como tantos otros, pero de uno en concreto, su amigo, su “martir”, obligan al resto a ser quienes de nuevo les demos nuestros mejores sentimientos, “porque han pasado 20 años” dicen… y ¿qué?, más han pasado de los asesinados por el franquismo y no les dejan ni existir, tampoco a los de los Gal, a los de la transición, a los desaparecidos por la represión del Estado… No, con esos no hay solidaridad que valga, a esos ellos no les lloran, a esos traidores a “su patria” no se les permite, ni tan siquiera, un mínimo de respeto, les insultan, humillan, bejan y patalean todo lo posible para mantenerlos escondidos en las cunetas, sin reconocerles el más mínimo derecho, ni a sus familias.
Presionan a la Sra. Carmena a que asista a su acto en memoria de Miguel Ángel, quieren que de nuevo les llore a sus muertos, los de su ideología, y que ahora se haga uno por uno, que si no nos despistamos con la corrupción, y así aprovechar la situación para despreciarla, silbarla, insultarla… otra vez, todo de nuevo.
Pero cuando es su responsabilidad, cuando ellos, el partido regenerado tras la dictadura, muestran su vileza, su odio, su falta de la más mínima empatía con quien ya está sometido y excluido, y estas personas sin moral se permiten el juego hipócrita de obligarnos a llorar a Miguel Ángel Blanco mientras ellos le exigen a la familia del fusilado Timoteo Mendieta que se paguen ellos la exhumación de su muerto, pues es solo suyo, de su familia y quien quiera pagarlo.
Son tan ruines que para humillar a la victimas que ellos han causado les piden hasta los 2000 cochinos euros de su exhumación, no se les ocurre mayor humillación, algo que jamás harían con Marta del Castillo y su interminable búsqueda, o con la repatriación de los ayudantes que mandaron a los nazis en la II Guerra Mundial.
Pero ellos lo saben, han conseguido algo muy grande, pues Miguel Ángel es de todos, pero Timoteo no es de nadie. “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

jueves, 29 de junio de 2017

26-J: CONSECUENCIAS DE LA ABSTENCIÓN


El lunes 26 de junio se cumplió un año desde la celebración de las últimas elecciones generales. Digo celebración, pero debería decir primer aniversario, porque pocas cosas hemos podido celebrar desde entonces, como consecuencia de los resultados, la política llevada a cabo por el partido en el Gobierno y el papel de la oposición, siendo la abstención una figura en alza para los socialistas.
Durante aquella campaña electoral nada estaba claro, incluso que pudieran celebrarse unas terceras, por los vetos y líneas rojas que se imponían en la contienda. Hubo demasiados insultos y descalificaciones, Desde el PSOE se decía que bajo ningún concepto pactarían con el PP y no permitirían una investidura de Mariano Rajoy, descartando, a su vez, unas terceras elecciones, sin decir la estrategia que seguirían. Pronto vimos que, de garantizar que no permitiría una investidura de Rajoy, la permitieron. Todas las encuestas fallaron, subestimaron al PP e inflaron a Unidos Podemos.
Rajoy siempre insistió en que lo mejor era un pacto con el PSOE, con un programa de mínimos, para la estabilidad económica y evitar que Podemos gobierne, como enemigo común generalizado. Ahora parece que le sirve la actual situación, aun soportando una molesta oposición, para sacar adelante los temas de máxima importancia, con el apoyo de Ciudadanos, el PNV y algunos que otro diputado canario o el PSOE absteniéndose.
En aquella campaña electoral, Unidos Podemos mantenía la defensa del derecho a decidir. Pablo Iglesias exigía al PSOE que dijera con quién pactaría en el mejor de los casos y el PSOE, sin decirlo, sabía bien quien era su socio por responsabilidad nacional. A Pablo Iglesias sólo le interesaba el pacto con el PSOE de Pedro, no con el de Susana y ahora, tras el ascenso de Sánchez, parece que lo tiene a su merced.
En el 26-J, sólo habían transcurrido seis meses desde las últimas elecciones y los principales partidos poco habían movido sus posiciones. Se oía decir: que gobierne el más votado para evitar nuevos comicios; que gobierne quién sea capaz de formar mayorías en el Congreso. Todos contra Podemos que seguía su ascenso imparable. Todos los partidos con las esperanzas puestas en los electores y su participación. En el 20-D del año anterior, la participación fue del 73,2%, cuando el PP ganó perdiendo, el PSOE perdió ganando y Podemos ganó por menos de lo esperado.
Pero todo fue contrario a lo esperado. El PSOE jugó en la campaña a ganar a las encuestas y no perdió. El PP que quería ganar, pero se conformaba con mantenerse, ganó. Unidos Podemos, diciendo que quería superar al PP, mejorando los resultados del 20-D, se ha quedó corto y se mantiene en el tercer puesto. El PSOE pierde el feudo andaluz subrayando que es quien «ha salvado a la izquierda» de Podemos; y Ciudadanos los grandes perdedores, con una participación del 66,48% que ha influido en los resultados. Se abría un tiempo de nuevas cábalas, en un escenario inédito.
El PP obtuvo 7.906.185 votos y 137 escaños (14 diputados más). Había conseguido el objetivo –lejos de aquellos 186 diputados del año 2011–, y lejos de la mayoría absoluta. La corrupción no hizo mella en el PP que subió en Catalunya, Valencia, imponiéndose en todas las comunidades gobernadas por el PSOE.
El objetivo de los socialistas, que era superar el 22% del 20-D –el peor resultado de su historia– y mantenerse en segunda posición, también lo consiguió: 5.424.709 votos y 85 escaños (5 escaños menos). Los barones autonómicos se lo terminaron cobrando a Pedro Sánchez. Ahora, como en un mercado Persa, entre camelleros, el canto de los mendigos, las princesas y malabaristas, vuelve a aparecer el encantador de serpientes, con todo su poder, pero fuera de donde reside la soberanía popular.
Unidos Podemos y sus confluencias, se mantuvieron en los 71 escaños, con 5.049.734 votos, dejándose en el camino más de un millón cien mil. No superó al PSOE que era su objetivo; no hubo sorpasso. Pablo Iglesias reconoció el fiasco del 26-J, apelando al futuro de la fuerza «que representa a los más jóvenes». Ciudadanos en su deriva, perdió 8 escaños, obtuvo 3.123.769 de votos. Representó la indefinición durante la campaña y pagó la firma del pacto con el PSOE.
Los resultados del 26 de Junio, confirmaron el avance de los sectores populares. No fue suficiente para derrotar a la derecha, pero el «bipartidismo» perdió su hegemonía, dando paso a una mayor diversidad representativa. Con los resultados, se empezaron a oír voces de presión, desde dentro y fuera del PSOE, pidiendo sin ambages que se dejara gobernar a Rajoy, como luego ocurrió. Rajoy, presidente del Gobierno en funciones, fracasó al no conseguir los apoyos necesarios en la investidura. La mayoría absoluta del Congreso votó en su contra, algo parecido a una moción de censura.
Desde que se aprobó la Constitución en 1978, se han presentado tres mociones de censura, con diferentes resultados y conclusiones. Fue en mayo de 1980, cuando el PSOE presentó la primera moción al presidente Suárez. La iniciativa originó un desgaste tremendo para el gobierno y fue el principio del fin, que llegó en 1982. La moción fue rechazada por los únicos 166 votos del grupo del CDS. La segunda «moción de censura» la presentó Alianza Popular contra Felipe González en 1987. También fue rechazada por 195 votos en contra (PSOE, Izquierda Unida, PNV, EE). AP quiso repetir la jugada de los socialistas contra el CDS, pero no les salió bien y consiguió que el PSOE volviera a ganar las elecciones y estuvo en el poder hasta 1996.
La tercera moción de censura de la historia reciente, se ha presentado hace unos días por Unidos Podemos contra Rajoy. La principal razón ha sido la corrupción generalizada en torno al PP y el saqueo público que han llevado a cabo; porque la corrupción afecta a la democracia, a las condiciones de vida de las personas y actúa directamente en contra de los derechos fundamentales. No salió adelante por la falta de apoyo parlamentario como era sabido, aunque ha servido de termómetro de la situación política tras ocho meses de Gobierno del PP. Fue rechazada por 170 votos, 82 a favor y 97 abstenciones (179). Irene Montero enumeró todos los escándalos de corrupción que rodean al PP y denunciado el uso partidista de las instituciones. Pablo Iglesias esbozó las principales líneas de su alternativa política para regenerar la vida pública. Rajoy dio réplica desacreditando la propuesta y apelando a la estabilidad política. El PSOE se abstuvo.
En mi recuerdo, aquel fue el día en el que el PSOE dio el gobierno a la derecha. El Comité Federal, decidió que la derecha reaccionaria que representa el PP, gobernara con la abstención, que es como consentir y entregarse. Votar «no» en la primera votación de la investidura a Rajoy y abstenerse en la segunda para «desbloquear la excepcional situación institucional»; descargar la mala conciencia, para luego volver a cargarla.
Ahora de nuevo confusión tras el viraje en contra del Tratado Comercial entre la UE y Canadá. El nuevo PSOE ha cambiado de postura al considerar que el CETA no protege los derechos medioambientales y laborales. El secretario general ha confirmado al comisario europeo de Asuntos Económicos que su partido no ratificará el tratado. El grupo socialista había dado luz verde, junto al PP y Ciudadanos, al dictamen del Tratado en la Comisión de Exteriores del Congreso, rechazando presentar un recurso de inconstitucionalidad como proponía Unidos Podemos. El PSOE defendió el CETA y el TTIP en la primera etapa de Pedro Sánchez como líder del partido. Los cambios de postura han pillado con el pie cambiado a sus eurodiputados, que en Bruselas han defendido con firmeza el acuerdo. Narbona se justifica haciendo un «sánchez»: Dije que no lo apoyaríamos y eso incluye abstención. Del ¡No es no!, al ¡No es abstención!
El PSOE debe abandonar el postureo de la abstención y votar no al CETA, si realmente quiere optar por defender los derechos de la ciudadanía frente a los intereses de las grandes multinacionales. Si se abstiene, permitirá que España apoye un tratado de corte neoliberal, que será enormemente perjudicial para los consumidores y las pymes españolas. Según FACUA, el CETA pretende una rebaja sin precedentes en las exigencias legales para los productos comercializados, además de una disminución de la capacidad de los órganos legislativos de los países (locales, regionales y nacionales) para proteger los intereses de los consumidores.
En definitiva, este tipo de acuerdos son un caballo de Troya en nuestros Estados (Beatriz Talegón), un ataque directo al sistema que garantiza unos estándares en lo que a la protección social, sanitaria, medioambiental se refiere, un golpe sutil a nuestra democracia. «Es una manera de seguir doblegando a los ciudadanos frente al capitalismo que siempre quiso campar a sus anchas». Si el nuevo PSOE dice ser «la izquierda» no caben medias tintas. La abstención no deja de ser una estación intermedia (José A. Pérez Tapias), que dejaría al socialismo español en un lugar inhabitable.
En la historia reciente hemos oído decir que hay que ser socialista antes que marxista y además sin República y con monarquía parlamentaria; entregados a los designios del capital y apoyando a la derecha para que gobierne sin trabas. La política nos deja una trama, una red de conflictos, intereses y componendas difícil de entender. Es tan bochornosa la situación, que ni el bochorno del calor de estos días lo supera. Mientras, el PP sigue gobernando por la abstención del PSOE. Y la credibilidad por los suelos.

viernes, 16 de junio de 2017

NO ME CONTEIS MÁS CUENTOS


        
         Hoy  quiero compartir contigo amigo lector, que del cabreo sordo que arrastro desde que gobierna el PP estoy pasando a sentir  miedo.  La cuestión es que, al salir Jorge Fernández Díaz y su ángel Marcelo del Ministerio de Interior,  pensé que sin él y con un PP sin mayoría, el nacionalcatolicismo  y la censura empezarían a remitir. Que en un tiempo más o menos breve, se recuperaría  un nivel soportable de toxicidad nacionalcatolicista en las instituciones públicas  y, a partir de ahí, con la libertad de expresión como bandera, podría empezar a ser realidad eso de  que el Estado español es laico.

¿Remitir el nacionalcatolicismo carpetovetónico español? ¡Qué error de cálculo el mío!  El tsunami beateril y rancio crece por días. La mezcla entre la febril promoción turística de territorios, ciudades, pueblos y hasta caseríos, en las que todo vale;  las ansias por rivalizar y protagonizar eventos festivo-religiosos -romerías, procesiones, festividades patronales, etc.- por cierto,  todos financiados de una manera u otra con dinero público; el auge en suntuosidad y despilfarro de las celebraciones religiosas particulares –primeras comuniones, bodas y hasta entierros; y el protagonismo de la institución eclesial católica en lo público –ejército, prisiones, escuelas, hospitales,  ayuntamientos, gobierno, etc.etc. no es que no decaiga, sino que se incrementa y envalentona más y más.
Por ejemplo, de un tiempo a esta parte las procesiones no sólo son en la Semana Santa. Ahora, denominadas salidas extraordinarias, cualquier fin de semana las procesiones  ocupan calles, cortan el tráfico, salen con sus bandas de trompetas y tambores. Montan su auto sacramental y todo el mundo a comulgar con ruedas de molino ajenas.
Las procesiones, aunque me incomodan,  no me dan miedo. Sólo me incomodan. Lo que me empieza a dar miedo es la mezcla entre beaterio, que no de cristianismo,  Ley Mordaza y el artículo 525 del Código Penal. En mi opinión  en este aumento del nivel de toxicidad nacionalcatolicista tiene un papel destacadísimo la institución judicial. Si es verdad eso de que la justicia es uno de los tres pilares en que se sustenta todo Estado de derecho que se precie, el Estado español está en riesgo. Entre el mamoneo que se trae el Partido Popular con el sistema judicial y el comportamiento de la judicatura misma el tercer pilar del Estado español dura tres telediarios.
Los casos judiciales por temas relacionados con la religión católica se multiplican. Entre los últimos el “Juicio a un joven de Jaén por difundir un fotomontaje con su cara y la imagen del cristo de una hermandad”. La fiscalía imputa a Daniel un delito contra los sentimientos religiosos por la “vergonzosa manipulación del rostro de la imagen” de la Hermandad de la Amargura. “El montaje demuestra un “manifiesto desprecio y mofa hacia la cofradía con propósito de ofender” según la fiscalía”. El joven se enfrenta a una sanción de 2.160 euros y hasta 180 días –seis meses- de privación de libertad si no hay impago.
Todos  recordamos el juicio contra Rita Maestre acusada del delito de ofensa a los sentimientos religiosos o el de cantautor Javier Krahe, juzgado y absuelto en 2012 por unas imágenes grabadas en 1977 en las que explica a unos amigos “cómo cocinar un Cristo”. O el caso no tan reciente –pero ahora archivado definitivamente por la Audiencia de Navarra–  del artista Abel Azcona por su exposición “Desenterrados” en la que se podía leer la palabra “pederastia” formada por hostias de comunión.  O el también conocido caso, ahora reverdecido por la Audiencia Provincial de Sevilla,  de “la procesión del coño insumiso” en las que están encausadas tres mujeres. “Una parodia de las procesiones de Semana Santa donde sobre el palio, en lugar de la virgen había la imagen de una vagina cubierta con un manto. El recorrido festivo fue una expresión contra la explotación y la precariedad de las mujeres en el Primero de Mayo de 2014”.
La Audiencia sevillana, después de que el juzgado archivase la causa al considerar que  no había delito ya que “no creer en los dogmas de una religión y manifestarlo públicamente entra dentro de la libertad de expresión” dicta un auto de procesamiento. Cual puñado de teólogos sobrados de tiempo y telarañas, toda una Audiencia  que debiera ser laica dentro de un Estado laico, dice  no está de acuerdo con el archivo del caso y lo reabre. Y en su auto llega nada menos que a establecer  que la procesión supuso  “un escarnio al dogma de la santidad y la virginidad de la Virgen María”. ¡La santidad y virginidad de la Virgen María!
Claro que ni jueces, ni juzgados, ni audiencias, entrarían en estas historias si no fuese porque se hacen denuncias y existen fiscales que por ellos mimos o a instancia de sus  jefes  interponen denuncias. Denuncias que, por lo general, vienen, de  grupos como, por ejemplo,  la Asociación Española de Abogados Cristianos (AEAC) o de la propia Iglesia Católica Apostólica y Romana de España.
La AEAC fue fundada en 2008 con la finalidad de intoxicar, digo, “promover los valores cristianos en el ámbito de la justicia”. Encariñados con el artículo 525 del Código Penal no hay día que no lo saquen a pasear. Claro que el hecho de que haya gente encariñada con sus obsesiones  no significa que los jueces tengan que darles satisfacción.
Y en esas estoy con mis miedos y viene la “nueva política”  o, mejor,  los Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados (JASP)  que la encarnan y le dan una medalla de oro a una virgen. Y no contentos con darle la medalla porque “lo pide el pueblo” (seis mil firmas en una ciudad de 120.000 habitantes) van y lo explican.  Para que los trasnochados de siempre, los incapaces de entender la “nueva política”, aquellas y aquellos “cabezas grises” que les llenan los mítines y las urnas -pero que son unos nostálgicos pesados y gruñones-, lo entiendan. Y escriben en los papeles y hablan en las emisoras los pesos pesados de la “nueva política”, Monedero, Teresa y hasta el “macho alfa”, el Sr. Secretario General Don Pablo Iglesias Turrión.
A cada explicación dada más confuso y esperpéntico resulta todo. Cuando yo, ingenuo de mí, creo que es muy simple: el Estado y todo lo que ello significa e integra, debe ser laico. Y quien quiera que su hijo haga la comunión que se entienda con la parroquia y quienes quieran pertenecer a una Hermandad e irse al Rocío a gozar de la superstición, la manzanilla y la carne, que lo haga.  Y, por cierto,  que pague una tasa para sufragar el coste que dicho evento supone al erario público. Y el que quiera ponerse un capirote y quemar cera en la calle para expiar sus pecados o desahogarse un poco en vez de ir al psicólogo, que lo haga pero que alquile para ello el ferial o el estadio.   Y quien quiera una medalla para su virgen que se gaste su dinero y se la ponga.
Señores y señoras de la “nueva política” y demás adláteres y botafumeiros varios, como dejó escrito León Felipe: “No me contéis más cuentos, que vengo de muy lejos y sé todos los cuentos”.

martes, 30 de mayo de 2017

“LO DICE LA TELE: MADURO ES UN DICTADOR


Los pueblos de Europa aún no se han enterado que el malo de Venezuela no es Maduro, no es su Gobierno, ni el verdadero pueblo que le apoya. Ignoran que los auténticos malos, son los EE UU que están proyectando y dirigiendo, desde hace mucho tiempo, todo ese proceso hacía la derrota del “chavismo”, como en su día la organizaron y derrotaron al Gobierno de Salvador Allende.
Los malos son los grandes burgueses venezolanos y sus mellizos de vecindad, son las clases medias engañadas y liadas “como la pata de un romano”, como se dejaron liar y embaucar en Chile; son las pandillas de jóvenes alienados y comprados, delincuentes y lumpen formados y capitaneados por fascistas niños de papá, para que peleen contra sí mismos sin saberlo, enfrentándose a una “policía de mazapán” que tiene prohibido zurrar como lo suelen hacer las policías de Europa, y ya no hablemos de las policías latinoamericanas y de los sicarios que actúan impunemente asesinando periodistas y activistas de la izquierda. Reprimen y asesinan sin que haga falta que la gente esté apedreando  y lanzando cocteles molotov a la policía o al ejército. Ejército, del que los regímenes bananeros echan mano con la ligereza y resultados que todos sabemos.
Es triste que mucha de esa gente que se ha posicionado contra él Gobierno de Maduro, no sea capaz de darse cuenta que se ha puesto de parte del horror y del egoísmo de las grandes corporaciones económicas venezolanas y estadounidenses.
Esta gente no sabe que inmediatamente que tomasen el poder (esperemos que no lo consigan) Venezuela sería sumida en un infierno durante mucho tiempo. Los avances sociales y económicos serían borrados, lo privatizarían todo, el petróleo volvería a ser controlado por ellos y las clases medias, junto a las clases populares, serían proletarizadas y explotadas con trabajos precarios, (para los que los consiguieran) y míseros salarios, que es lo que está ocurriendo en las zonas del mundo más avanzadas como sucede en el Estado español y en casi toda Europa.
Principalmente la televisión (el medio más eficaz que tienen en sus manos para llevar con éxito la máxima de Goebbels, aquel nazi alemán ministro de propaganda) en Europa todos los canales funcionan igual sin ni siquiera, mínima oposición que diga lo contrario.
Los locutores en cada momento del día repiten la mentira por todas partes, en cada casa. Unos lo hacen de manera más sutil, más disimulada, otros, los más fachas, no se cortan un pelo en vomitar odio, mentiras e insultos. Los periodistas de radios y periódicos, también hacen cuanto pueden para mostrar su ideología reaccionaria o para salvaguardar sus remuneraciones.
“A mí, la verdad, Maduro NO me cae bien”, me responde un trabajador cuando le pregunto a propósito su opinión de lo que ocurría en Venezuela.  Momentos antes “mi interrogado” estaba poniendo a “parir” al gobierno español y a Rajoy.  Solo hizo falta hacerle ver quienes le proporcionaban la información de lo que pasaba en Venezuela, para que inmediatamente, de forma humilde y honesta, me reconociera su equivocación; como no podía ser de otro modo.
Le ilustré sobre el paradero de los dueños de esos medios de fabricar mentiras y de sus fieles servidores: los gobiernos españoles repletos de corruptos, tanto el anterior como el presente, esos que el criticaba porque habían modificado las leyes laborales y bajado los salarios casi al siglo 19, los que han dejado sin trabajo y prestaciones a millones de personas, los que han permitido los desahucios de cientos de miles de familias dejándolas en situaciones deplorables de desgracias, en las que los suicidios por desesperación e impotencia, desde el 2009, han sido las más destacadas, si bien los más- media lo han venido silenciando. Mientras que por otra parte usaban ingentes cantidades económicas del pueblo, para regalárselas a los banqueros. 
Tampoco es casualidad que en estos complots  de corrupción, terror y muerte aparezcan siempre esos dos muñecos diabólicos (Aznar y González) mostrando una y otra vez, su incondicional apoyo a la reacción y al capitalismo. Toda esta mugre humana es la que nos muestra en imágenes y nos explica quienes son los buenos y los malos que hay en el mundo.
Por eso, cuando sus cadenas televisivas, sus periódicos y sus radios, nos dan explicaciones de lo que ocurre en cualquier parte del planeta, y sobre todo en base a política, economía y a problemas sociales de  envergadura; para que no nos cuelen falsedades, para acertar sobre lo que está ocurriendo; siempre hemos de pensar y creer en todo lo contrario de lo que nos cuentan y enseñan en imágenes.
Por eso también, quienes participaron en la asonada  de la embajada venezolana en Madrid, tuvieron todas las facilidades del Gobierno español, con el visto bueno y apoyo del “niño” de Ciudadanos y de esos otros dos “perlas”, Aznar y González, comprometidos siempre en estos menesteres. Todo este contubernio permitió vía libre a la “procesionaria” venezolana.
Y como no podía ser de otro modo allí se encontraban grupos de la extrema derecha española (Dios los cría y ellos se juntan)  que, al unísono con sus colegas venezolanos, estuvieron  durante más de cinco horas, sin que nadie les molestara, insultando, zarandeando y amenazando de muerte a los asistentes y a las personas de Venezuela (víctimas de agresiones) que fueron a informar de lo que de verdad está ocurriendo en su país, y de cómo, poderosas fuerzas internacionales están tratando de que el pueblo venezolano no consiga construir una sociedad más justa y solidaria. Eso que el chavismo llama “socialismo bolivariano”.
Por si no está claro de quienes son unos y otros en Venezuela (los reventadores del acto de Madrid), corearon también el nombre de un conocido nuestro al grito de: ¡Franco, Franco, Franco!… Escenificaron una actuación agresiva e intimidatoria (según explican algunos de los asistentes), que no envidiaba a las que perpetraban en su tiempo los nazis en Alemania. Fue una demostración fascista de cómo se violan las leyes internacionales en un “país bananero” como España.
Pues bien, estos son los que cada día aparecen por todos los medios “informativos” como los buenos de la  “película” frente a Maduro, frente a su legítimo Gobierno y al pueblo mayoritario que pacíficamente lo viene defendiendo.

lunes, 22 de mayo de 2017

UN SOPLO DE ESPERANZA


El batacazo de la baronesa que aspiraba a ser la reina del PSOE ha sido clamoroso. Su breve intervención televisada, tras consumarse su derrota, para casi todos inesperada, ha reflejado la soberbia y prepotencia de quien aún no podía creerse que ¡ella! hubiera perdido sin alcanzar siquiera el 40% de los votos cuando Sánchez (a quien ni siquiera ha nombrado) ha pasado del 50.
Seguirá utilizando a Andalucía para su ambición personal, ahora como trinchera: ha repetido varias veces en su monólogo televisado que es ¡ella! la que ha ganado aquí, es decir, la que seguirá mandando en el PSOE-A. Ha pasado por alto que ha conseguido de los pesoistas andaluces 2.000 votos menos que los avales que presentó. Significativo, desde luego.
Está cantado un todavía mayor acercamiento a Ciudadanos y una todavía mayor beligerancia que hasta ahora hacia Podemos. Los tiburones heridos pueden dar coletazos mortíferos.
Junto a Doña Susana, los militantes del PSOE, o al menos algo más de la mitad de estos, han liquidado (o esa ha sido claramente la intención) a todo el "aparato" que consumó el golpe de mano que defenestró a Sánchez hace ocho meses y se instaló en la gestora para permitir el gobierno de Rajoy con el aplauso de la mayoría de los medios de prensa y televisión, encabezados por el grupo PRISA.
Han enterrado también a Felipe González, Alfonso Guerra, Rubalcaba, Bono, Zapatero y otros "históricos" que han sido los padrinos de la que se presentaba, por esto mismo, como la única Ganadora posible. Sea ello en buena hora y a ver si desaparecen de una vez del escenario político, lo que para algunos no será demasiado sacrificio ya que viven en los consejos de administración o de asesores de grandes corporaciones trasnacionales.
Pero conviene no equivocarse: el PSOE, como cualquier otro partido que pretendiera resucitar la socialdemocracia más allá de las palabras, está condenado al fracaso, sea cualquiera el líder que elija. Porque en la actual época de dominación del capital financiero globalizado no existe posibilidad de practicar ningún tipo de keynesianismo (de Estado "redistributivo").
La diferencia principal entre un PSOE encabezado por Sánchez y un PSOE dirigido por Díaz es que aquel podrá tratar de mantener durante más tiempo la ficción de ser una "alternativa a la derecha", apuntalando el bipartidismo dinástico de la alternancia, y este (si hubiera ganado ella) se habría mostrado más claramente como una mala copia de esa derecha.
Los militantes del PSOE que realmente se sientan de izquierda comprobarán esto más pronto que tarde. Y entonces tendrán que preguntarse qué hacen ellos en un partido como ese".

miércoles, 17 de mayo de 2017

SI ADEMÁS DE SOCIALISTA, FUERA MILITANTE DEL PSOE …


Hace ya tres años que decidí darme de baja en la militancia del Partido Socialista. Los hechos me han dado la razón en la mañana del debate   entre los aspirantes a la Secretaría General, unas siglas históricas no pueden ser el pretexto para el conformismo con una organización que a lo largo de los últimos años ha ido abandonando poco a poco los principios ideológicos en los que se creó. 

He leído la última propuesta programática presentada por Pedro Sánchez  así como la de los otros dos pretendientes a la Secretaría general del PSOE, además de presenciar vía televisión el debate a tres y tengo ya definida mi posición al respecto y decidido el voto que, si yo fuera militante, depositaría en la urna el próximo día 21 y que a continuación explico razonadamente.
Como miembro de la corriente Izquierda Socialista, en las anteriores primarias voté por nuestro candidato Pérez Tapias por convicción propia de que era el más cercano a mis planteamientos como socialista marxista que me considero.  En este proceso de Primarias Izquierda Socialista no presenta candidato propio, pero ningún socialista hoy puede ser neutral, por tanto, mi voto sería de  apoyo crítico a Pedro Sánchez.   Izquierda Socialista ha venido siendo crítica con los errores de la dirección del PSOE desde el 29 Congreso y lo debe seguir siendo.
Incluso antes del dramático Comité Federal del 1/0, la cúpula del PSOE era vista por muchos militantes y votantes como una burocracia que sufría un grado de degeneración que le conducía cada vez más a integrarse en la maquinaria del Estado burgués. Habiendo adoptado el lenguaje y las perspectivas ideológicas de los grupos “progresistas” y “socio-liberales” abandonó el programa de la socialdemocracia, como ha venido ocurriendo en toda Europa.
En la medida que los capitalistas les arrastraban a posiciones del “reformismo sin reformas”, claudicaron ante la Troika como hizo Zapatero.  La dialéctica de los procesos revelaron que bajo las presiones de los acontecimientos, las masas se rebelaron y le volvieron las espaldas al PSOE creciendo la abstención, con lo cual ganó Rajoy profundizando su ofensiva de ataques y recortes al incipiente “Estado de Bienestar” que empobrecieron a las masas y las capas medias, acabando con gran parte de los derechos adquiridos.
A la vez que el Gobierno PP,  al servicio de la clase burguesa dominante,  giraba a la derecha buscando la adaptación “democrática” al neofascismo rampante de toda Europa, con la Ley Mordaza, la Contra-Reforma Laboral, ataques y recortes a Educación, Sanidad, Dependencia y demás servicios sociales, más quedaba  la pusilánime dirección del PSOE suspendida en el vacío, incapaz de ofrecer una alternativa creíble a los problemas sociales que están sufriendo la clase trabajadora y la juventud.
Además, la inercia temporal de los trabajadores desmovilizados por la desfasada política sindical de pactos y consensos,  aplicada por las direcciones de UGT y CCOO, ha permitido a la burguesía, su patronal y su gobierno del PP, jugar el papel actual sin que encontraran una oposición contundente que se oponga,  bien con una lucha sindical masiva y contenida, utilizando incluso la Huelga General o con una firme propuesta alternativa. Pero debido a la pasividad Parlamentaria de una dirección política de las izquierdas que no estuvieron a la altura de las circunstancias para defender a los sectores menos favorecidos como corresponde a los partidos que se reclaman de los trabajadores,  provocó la debacle.  
La burocracia del PSOE ha venido manejando al Partido como si fuese sólo una maquinaria electoral, despreciando a la militancia y permitiendo una inactividad  de las Casas del Pueblo, toda vez que hace tiempo que la cúpula del PSOE había roto el cordón umbilical que desde su fundación había mantenido con el sindicato UGT y las demás fuerzas de los movimientos sociales.
Pero con el estallido de la crisis del 1/0 las bases pasaron a la acción y tanto militantes socialistas como votantes en general, empezaron un movimiento ascendente intentando recuperar al Partido para ubicarlo en la izquierda de nuevo, acercándose a las posiciones que había mantenido la corriente Izquierda Socialista, pero todavía a una cierta distancia de su alternativa programática.
Analizando brevemente la situación actual  de los dos sectores mayoritarios que han surgido en el PSOE, (además del grupo minoritario del “conciliador Patxi”), entiendo que el encabezado por Susana es el más cercano a la burocracia que representan las baronías, más proclives a la abstención y a los pactos con C’s y con el PP como recomienda Felipe González, encontrando fastidioso cualquier consulta o vida interna de la militancia, sobre todo si exige una participación democrática y crítica a lo que ya no están acostumbrados, porque sus posiciones chocan con la vitalidad crítica que encuentran en las bases.
El sector de Pedro Sánchez que es quién ha entendido mejor la realidad de las exigencias de la militancia, a la vez que sufrió el ataque inmisericorde por el “Comando 17 Dimisionario”, buscó apoyo en las bases rechazando las presiones de la burocracia y de algunos potentes medios de comunicación que le amenazaron con destruirle, como explicó él en TV. Entonces buscó el apoyo de la militancia y se posicionó como el defensor de los trabajadores, prometiendo recuperar nuestros derechos a una participación democrática, cuestión que ha puesto en un brete a los adversarios que cuentan con el apoyo de la Gestora, que se ha negado a ser imparcial en esta contienda, como debería haber hecho una dirección democrática.
El enfrentamiento está siendo tan tenso, que si continúa ese grado de virulencia podrían hacer inevitable una escisión dentro del PSOE, pues existen signos de un despertar del espíritu crítico de la militancia, que debido al abandono de la práctica de un debate interno limpio e igualitario, que ha estado sesgado e incluso negado durante demasiado tiempo, el método empleado ahora junto a la escasa calidad de análisis y argumentos políticos, están provocando estragos y un alto desprestigio de las direcciones por lo que los ciudadanos entienden que es más bien una lucha fratricida por los puestos en la familia socialista.
En este proceso, el grupo de militantes organizados en torno a Pedro Sánchez, probablemente continuará dando pasos adelante como el núcleo mejor organizado del ala que empieza a girar a la izquierda,  por ahora en busca de una “ nueva socialdemocracia ”, como explica en el documento presentado,  si consigue vencer las trabas que está poniendo el aparato. Si no la encuentra o no lo dejan que lo intente, muchos seguiremos luchando con ahínco por el “genuino socialismo y la verdadera democracia”, representada por la corriente I. S. u otras corrientes políticas en formación o que puedan surgir, dentro o fuera del PSOE. 
En caso contradictorio, si el sector que encabeza Susana Díaz, que cuenta con el apoyo de las baronías y las simpatías declaradas de los poderes fácticos y sus principales medios de comunicación, lograra alzarse con la victoria en las Primarias o en el Congreso, la senda de la pasokización como en Grecia, o el atajo abrupto tomado por el Partido Socialista de Francia hacia su bancarrota, será un peligro al que habrán de enfrentarse los militantes. 
Para concluir: La Gestora y las baronías que les alentaron,  tomaron partido el 1/0, lo que para muchos fue un error,  pero llegarán hasta el final. En esta situación no se puede ser neutral y como decía el Abuelo Pablo Iglesias, “en momentos clave hay que optar, o con la burguesía o con la clase trabajadora: No se puede servir a dos amos a la vez”.   Por tanto, el “buenismo” de Patxi es ahora inútil e insuficiente para rescatar el Socialismo. O se apoya el giro a la izquierda o tendremos PP para rato porque Pedro Sánchez representa a la militancia y Susana Diaz a la burocracia. Debemos recordar también otras palabras de alto calibre del “Abuelo Pablo”, cuando decía:  “… elegid a los mejores y más capacitados y vigiladlos como si fuesen canallas”. 
       

jueves, 11 de mayo de 2017

PSOE: ALGO MAS QUE UNAS PRIMARIAS


El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha funcionado como la columna vertebral del régimen de la Transición. No sólo le ha aportado legitimidad democrática, sino que sirvió de factor de estabilidad ante las grandes crisis de Estado como después del intento de golpe de Estado del 23F o los atentados islamistas del 11M. Por otro lado, hasta fechas muy recientes, contaba con una importante implantación territorial en todas las Comunidades Autónomas, a diferencia del PP que en Catalunya y Euskadi desempeñaba un papel marginal.
La triple crisis económica, político-institucional y territorial en la que estamos inmersos, ha impactado directamente contra esta formación que, desde la caída de José Luis Rodríguez Zapatero, no sólo ha ido perdiendo, en términos globales, apoyos electorales, sino que éstos se concentran en las regiones meridionales del país. Además, sus apoyos se ubican preferentemente en zonas rurales y entre los sectores de población de más edad, perdiendo el favor de amplios segmentos de la juventud progresista. Estos factores contribuyen a explicar el ascenso de Podemos que prácticamente ha empatado con el PSOE con cinco millones de votos.
Así, pues, podría afirmarse que el partido socialista se ha convertido en la caja de resonancia de la crisis de las estructuras políticas del régimen del 78. De ahí, también, la importancia de las primarias que enfrentan a Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez cuyo desenlace está cargado de consecuencias políticas que van más allá de las estrictas fronteras del partido.
Las dos últimas elecciones generales reafirmaron este papel central del PSOE en el sistema de partidos español. En ambos comicios, a pesar de quedar en segunda posición a gran distancia del PP, pero a corta diferencia de Podemos, dispuso de la llave de la gobernabilidad. Hemos de recordar que, entonces, Pedro Sánchez tras la dimisión de Alfredo Pérez Rubalcaba fue el candidato del aparato frente a Eduardo Madina que encarnó el impulso regeneracionista. Justamente la situación inversa a la actual, donde Madina se ha alineado con el aparato y Sánchez se postula como el candidato de las bases y de la renovación del partido.
En las primeras generales, Sánchez acató las directrices del comité federal, que vetó un pacto con Podemos y con los independentistas catalanes, así que sólo le quedó la opción de Ciudadanos, precisamente la formación que da apoyo a Susana Díaz en Andalucía.
Fracasada esta opción, tras las segundas elecciones, cuando intentó desmarcarse de sus mentores y ensayó un acuerdo con Podemos y los independentistas catalanes fue fulminado por un golpe palaciego, cuyo pistoletazo de salida fue dado por Felipe González, el buda viviente socialista. Así se constituyó una gestora, a la hechura de la presidenta andaluza que, con la oposición del PSC y un puñado de diputados del PSOE, permitió con su abstención la investidura de Rajoy.
En principio, la situación de Sánchez evoca vagamente el destino de Josep Borrell que venció en las primarias al candidato del aparato, Joaquín Almunia, pero que poco después hubo de renunciar al cargo por unas filtraciones sobre la corrupción de algunos de sus colaboradores y que las malas lenguas atribuyeron al propio aparato del partido.
 Sánchez, a diferencia de Borrell, ha decidido plantar cara a los poderes fácticos del PSOE, presentándose como el candidato de las bases, propugnando un giro a la izquierda del partido y apostando por una aproximación a Podemos, pues sin un acuerdo entre ambas formaciones será imposible que la izquierda pueda desbancar al PP.
En sentido radicalmente contrario se postula Susana Díaz que, en el acto de presentación de su candidatura, se presentó arropada, prácticamente sin excepciones, por los pesos pesados del aparato del partido. La presidenta andaluza apuesta por el mantenimiento del status quo y por sostener al PP mediante un pacto encubierto de gobernabilidad que ha ido funcionando hasta que la inminencia de las primarias ha obligado al grupo parlamentario a marcar distancias con Rajoy para favorecer las opciones de la presidenta andaluza.
Finalmente, Patxi López aparece como la tercera vía, el hombre bueno capaz de recomponer la unidad del partido entre las polaridades encarnadas por Díaz y Sánchez. Está por ver si los apoyos a López perjudicarán a algunos de los contendientes, de manera que serían determinantes para decantar la balanza a favor de alguno de ellos. Aunque resulta muy difícil adivinar a cuál de ellos puede favorecer o perjudicar.
Resulta difícil pronosticar el resultado de estas trascendentales primarias, sobre las que planea la sombra del pucherazo. En principio, el contexto político general parece favorecer las opciones de Sánchez; aunque podría darse el caso que el ex secretario general del partido fuese el preferido de los votantes y Díaz la favorita de los militantes. Y no hemos de olvidar que en estas primarias sólo votan los militantes.
En cualquier caso, una eventual victoria de Sánchez desencadenaría un terremoto interno en el partido de difícil gestión. Para empezar, la mayoría de diputados del grupo parlamentario socialista y los barones territoriales están alineados con Díaz. Por tanto, si Sánchez ganase las primarias, debería asumir una especie de reconstrucción integral del partido, erizada de dificultades, pues se enfrentaría a la oposición tanto del grupo parlamentario y de los barones territoriales, algunos de los cuales como Emiliano Gargía-Page ya han advertido que abandonarían el partido si Sánchez se alzase con la victoria. Una perspectiva que, incluso, podría conducir a la escisión.
Si, superando estos obstáculos, Sánchez se hiciese con el control efectivo del partido, Ciudadanos se vería obligado a endurecer su relación de principal sostén parlamentario del PP ya que el PSOE realizaría una oposición frontal al PP y ello pondría aún más de manifiesto el papel subalterno de la formación naranja respecto al partido hegemónico de la derecha española. Además, se acrecentarían las tentaciones de Rajoy de convocar elecciones anticipadas para disponer de una mayoría más holgada y recuperar el terreno cedido a Ciudadanos.
Por el contrario, la victoria de Díaz aseguraría la estabilidad institucional, pero facilitaría extraordinariamente que Podemos se aposentase como alternativa de izquierdas al PP, comprometiendo a largo plazo el futuro del PSOE. No parece que López tenga ninguna posibilidad de vencer en estas primarias, aunque como ya he indicado sus apoyos podrían ser decisivos para decantar la balanza.
En definitiva, el desenlace de las primarias socialistas resultará una prueba de la solidez de las estructuras del sistema de partidos del régimen de la Transición. Una victoria de Susana Díaz abundaría en la tesis que el sistema es prácticamente irreformable y que los cambios sólo pueden llegar mediante una ruptura. Si Sánchez fuese el vencedor se abriría una posibilidad, más bien remota, de que se produjesen cambios en la arquitectura institucional del régimen.